Cuánto y cómo habrá cambiado el mundo dentro de 20 años, cuál es la mejor educación que podemos proporcionar a los niños de ahora para ese futuro en el que tendrán que vivir, preguntaba Marc Prensky el pasado 28 de febrero en el foro WISE Madrid. WISE (World Innovation Summit for Education) es una iniciativa que comenzó en 2009 para promover la innovación educativa y proporcionar un foro global para el desarrollo de nuevas ideas y soluciones en la construcción del futuro de la educación. “Hemos entrado en la era digital y estamos en medio de la Cuarta Revolución Industrial, sin embargo la educación parece estar ampliamente desconectada de estos trascendentes acontecimientos. Las llamadas globales para repensar, rediseñar y modificar la educación son cada vez más urgentes“, se podía leer en la introducción al programa de la jornada.

A medida que la tecnología reemplaza cada vez más roles humanos, el aumento masivo de información y datos (big data) que tenemos que manejar, la inteligencia artificial y la nueva forma de vida con dispositivos “inteligentes” crean nuevos paradigmas sociales y laborales que requieren nuevas habilidades. La preparación para esos nuevos paradigmas requiere una renovación de la educación de hoy pensando en el futuro. ¿Cómo pueden los sistemas educativos transformarse para anticiparse al futuro? ¿Qué herramientas, innovaciones y procesos serán los verdaderos transformadores?

En la conferencia marco de la jornada, Marc Prensky volvió a incidir en la idea de que necesitamos transformar el currículo para orientar la educación hacia el futuro y que pueda ser válida para estudiantes nacidos en la era de Internet y los nuevos medios digitales. Necesitan nuestra ayuda para desarrollar las habilidades y experiencias que les permitirán vivir y prosperar en el nuevo y muy diferente contexto del tercer milenio. Seguimos con sistemas educativos del siglo XIX y tenemos que reflexionar seriamente sobre lo que significa ser una persona cualificada y un buen educador en este nuevo milenio en el que han nacido los estudiantes de nuestras escuelas. El mundo está cambiando mucho más rápido que lo que pensamos con la convergencia de muchas nuevas tecnologías, nuestros estudiantes tienen nuevas posibilidades de aprendizaje y participación con esas tecnologías y debemos proporcionarles una educación que les capacite para mejorar el mundo con los nuevos medios que tienen a su alcance, con proyectos y retos que les permitan aprender haciendo, colaborar y mejorar su entorno.

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Necesitamos pensar en la educación de un nuevo modo, no solo cómo podemos complementar la educación tradicional o qué podemos añadir al sistema actual; necesitamos una nueva visión que capacite mejor a nuestros estudiantes para el mundo del futuro. Una nueva educación que incluya nuevos objetivos, un nuevo currículo por competencias en lugar de asignaturas, una nueva forma de enseñar y aprender y un uso significativo y relevante de la tecnología. Pero hay enormes barreras que lo impiden y que tenemos que pensar en cómo superar lo antes posible.

La pedagogía consistente en explicaciones de contenidos que después hay que reproducir en exámenes tiene cada vez menos sentido y es poco eficaz. Hay que transformar la forma de enseñar para que el aprendizaje de los estudiantes conecte con su nueva realidad y sea útil para su futuro, desarrollando las competencias que van a necesitar a lo largo de toda su vida. La entrega de contenidos es algo que pueden hacer las máquinas, el rol docente debe cambiar hacia un trabajo especializado más relacionado con la facilitación y mejora de los procesos de aprendizaje de cada estudiante, con la empatía, la motivación, la guía y el apoyo a la pasión por aprender. Necesitamos innovación en los procesos, pero también creer en lo que nuestros estudiantes pueden ser capaces de hacer mediante proyectos con objetivos relacionados con su realidad y que propongan resolver problemas que les importan. Tenemos que escuchar a nuestros estudiantes, comprender sus intereses, su nueva forma de ver la realidad y comunicarse con su entorno.

Vamos a imaginar el futuro de la educación. Proponemos hacerlo respondiendo a estas 3 preguntas:

  1. ¿Qué cambios habría que introducir en el currículo?
  2. ¿Cuáles son las metodologías más apropiadas y en qué debe cambiar la evaluación del aprendizaje?
  3. ¿En qué debería cambiar la formación de profesorado y el acceso a la profesión docente?

Esperamos vuestras respuestas en los comentarios a esta entrada o vía Twitter con la etiqueta #FuturoEducación.

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