Que la Gamificación y el aprendizaje cooperativo son estrategias que están cada día más en auge, es indudable.

Que los tiempos han cambiado y que nosotros como docentes debemos modificar nuestra manera de enseñar, en mi opinión también es indudable.

Si a todo eso unimos que la educación física ha dado un giro radical los últimos 30 años tenemos la simbiosis perfecta: GAMIFICACIÓN y RETOS COOPERATIVOS aplicados a la educación física.

Cuando recibí la llamada del Centro Regional de Innovación y Formación del profesorado de Madrid no dudé en ir allí a ver que me proponían. Había estado el año anterior en sus jornadas de innovación presentando dos de los proyectos llevados a cabo en mi centro y me había gustado mucho el trabajo allí realizado. José Ignacio se puso en contacto conmigo en primavera y me preguntó si me veía capaz de hacer una formación sobre gamificación para el curso siguiente y no tuve ninguna duda, mi respuesta fue afirmativa. Era una oportunidad de transmitir algo en lo que creo firmemente y mostrar mi manera de enseñar durante los últimos años, así que aunque no tenía mucha experiencia como formador (si como ponente) no lo dudé y dije que si.

Una vez terminado el curso con el CRIF Las Acacias tengo que decir que ha superado todas mis expectativas. Creo que ha sido una experiencia muy positiva para todos, ya que hemos podido aprender unos de otros muchísimo.

El curso se dividió en 7 sesiones de 3 horas. La primera sesión fue la más teórica, ya que teníamos que saber de donde partíamos y conceptualizar todo lo referente a la gamificación. Las demás sesiones consistieron en ir desmenuzando las partes de la gamificación y presentando diferentes recursos útiles para plantear este tipo de trabajos o proyectos. Las sesiones se dividían en dos partes, la primera parte era más teórica en el aula y la segunda parte realizábamos una práctica en el gimnasio para ver la aplicación de los retos cooperativos y de los aspectos de la gamificación.

La penúltima sesión invertimos la estructura ya que primero vivenciamos un Break Out educativo y luego, en el aula, trabajamos en cómo crear un Break Out. Terminamos el curso con un pequeño resumen de lo visto y a continuación los alumnos presentaron los proyectos que habían ido realizando durante el curso. Tuvieron que mostrar una presentación y un tráiler de lo que iba a ser su gamificación.

Esta fue la estructura del curso, pero el día a día fue mucho más interesante de lo que se muestra. ¿Por qué? Porque el ambiente con los alumnos fue muy bueno, porque todos compartimos experiencias de las cosas que nos funcionan en nuestras clases, porque debatimos sobre aspectos tan importantes como la evaluación, la estructura de nuestras sesiones, la importancia del tiempo de compromiso motor, de como flippear nuestras clases para ganar tiempo a la asignatura, de la necesidad de mandar deberes de Educación física para cumplir las recomendaciones de la OMS, etc. La verdad que los debates que se suscitaban en clase y en las prácticas, así como las reflexiones, han sido muy interesantes y me he llevado muchas cosas de estos alumnos, y a su vez docentes, tan implicados.

Y digo implicados porque siempre que un profesor dedica tres horas de su tiempo libre, los martes y los jueves, para formarse, me parece que tiene un mérito innegable, y si no solo van a aprender sino que comparten con los demás sus puntos fuertes y sus puntos débiles, pues me quito el sombrero.

Para concluir esta pequeña reflexión, me gustaría decir que creo en la Gamificación por la emoción que genera en el alumnado, pero para ello hay que creérsela y saber transmitirla. También creo que la gamificación debe ser realizada con un propósito y un objetivo, para cambiar conductas y que no es una receta universal que vaya a funcionar en cualquier parte. Creo que el contexto donde llevemos a cabo nuestra práctica docente es clave y que debemos adaptarnos a nuestros alumnos, que deben ser el centro de su propio aprendizaje. Creo que debemos adaptarnos a sus intereses y saber escucharlos, para transformar y usar dichos intereses en nuestro beneficio a la hora de enseñar. A menudo los docentes intentan imponer su método de enseñanza en todo tipo de contextos y creo que eso es un error, puesto que cada alumno, cada grupo y cada centro es un mundo y es nuestra labor intentar sacar el máximo de ellos, adaptándonos y buscando la fórmula que funcione mejor en cada caso.

Por último, tengo claro que cuando hay emoción el aprendizaje es mucho más significativo y duradero. Y si conseguimos emocionar al alumno y dotarle del mayor número de experiencias inolvidables, habremos conseguido nuestro principal objetivo, que aprendan dejando una pequeña huella en sus vidas.

Reflexión realizada por Tristán González Berjano, ponente de la actividad formativa “Gamificación en Educación Física a través de retos motrices individuales y cooperativos”

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